Alfonso alcalde
Autor

Alfonso Alcalde nace en 1921 en Punta Arenas. Siendo muy joven emprende un viaje como “vagabundo libre y total” por gran parte de Sudamérica. Al volver se instala en la región del Bío Bío, escenario de muchos de sus cuentos y poemas. Pablo Neruda prologa y facilita la publicación de su primer poemario “Balada para la ciudad muerta” (1946) cuya tirada completa quemara en una “ceremonia jubilosa” y “bárbara pero un tanto justa”, ganándose la temporal enemistad del futuro Premio Nobel chileno. Trabaja en diversos oficios: cuidador de parques, “cuervo” de funerarias, recepcionista en hoteles de “pasajeros urgentes”, minero, traficante de caballos, ayudante de circo, entre otros. También fue un notable periodista y un talentoso guionista de radio y televisión. Algunas de sus producciones literarias más importantes incluyen incursiones en la narrativa, donde destacan los libros de cuentos “El auriga Tristán Cardenilla” (1967), “Alegría Provisoria” (1968), “El sentimiento que te di” (1971) y “Las aventuras del Salustio y el Trúbico” (1973). Su obra poética  incluye títulos como “Variaciones sobre el tema del amor y la muerte” (1963), “El panorama ante nosotros” (1969) y “Ejercicios con el tema de la rosa” (1969).  Como periodista experimentó con reportajes visuales como “Marilyn Monroe que estás en el cielo” (1972) y “Vivir y morir” (1973); pero también dio a conocer magníficos trabajos de periodismo literario dentro de los que sobresalen “Comidas y bebidas de Chile” (1972) y “Reportaje al carbón” (1973) publicados por la Editorial Quimantú en la colección “Nosotros los chilenos” de la cual fue director. El golpe de estado interrumpe su ascendente carrera literaria y vive exiliado en diversos países de América, Europa y el Medio Oriente. Vuelve al país en 1979 con la intención de proseguir su estudio de las culturas populares chilenas, con lo que comienza a experimentar enormes dificultades para publicar sus libros. Muere en 1992 dejando un vasto legado de obras inéditas que poco a poco comienzan a ver la luz. Entre sus obras publicadas póstumamente destacan “La Sacristía de los ángeles eróticos o 114 cuentecillos de mala muerte”, microcuentos contenidos en el libro recopilatorio “Algo que decir” (2001), y la obra dramática “La Consagración de la pobreza” (2007) que llevara a escena Andrés Pérez el año 1995.